Lunes 12/09/2011 por S. Ibáñez
Vuelta de vacaciones: revisa tu coche. Cuando te vas de viaje en tu vehículo particular, éste sufre más de la cuenta. Va muy cargado, recorriendo cientos de kilómetros, circulando por caminos difíciles… Así que cuando regresas de tus vacaciones, el coche necesita una atención especial para que enfrente el resto del año en plena forma. Lo principal es revisarlo a fondo, reparar lo que sea necesario, y dejarlo preparado para su vida útil no sea más corta de lo normal. Lo más sencillo es llevarlo al taller para una puesta a punto, pero tú también puedes observar ciertos parámetros y resolverlos tú mismo.
Lo primero que necesita tu coche es una limpieza a fondo. Después de haber pasado por caminos y diferentes carreteras, probablemente habrá llovido y queden restos de barro. Si has ido a la playa, la arena se mete por todos los rincones, si has ido a la montaña, la gravilla de los caminos se habrá quedado pegada por todos los lados, y sin duda, vayas donde vayas, el parabrisas estará lleno de mosquitos. Puedes optar lo más fácil, que es llevarlo a un centro de lavado de coches, o por lo más económico, lavarlo tú con mucha paciencia.
Una vez que has retirado toda la suciedad, descubres la carrocería para poder evaluar su estado. Observa si tiene arañazos o abolladuras, algunos los puedes reparar tú mismo con unos productos que venden en el mercado para ello. Si el asunto es más grave, mejor te lo solucionan en el taller.
Es conveniente también que abras el capó y te enfrentes al sistema motor. Tienes una varilla para medir el nivel de líquidos, úsala para comprobar el nivel de aceite, y rellénalo si es necesario. Echa agua en el radiador y comprueba el líquido de refrigeración cuando el motor esté frio. La medida de este líquido tiene que estar entre el mínimo y el máximo que indica el vaso de recuperación, nunca lo llenes del todo. El sistema de climatización te lo revisan en el taller si notas que no funciona con la potencia que debería.
El líquido de frenos hay que comprobarlo cada dos años, pero el sistema de frenado es conveniente revisarlo con más frecuencia. Observa si los frenos tardan más en responder, porque es una señal de que las pastillas necesitan cambiarse.
Las ruedas sufren mucho desgaste y pérdida de presión sobre todo si cargas el coche con mucho peso, a no ser que utilices unos neumáticos con autorregulado de presión como los de Goodyear. Circular con las ruedas deterioradas y con poco aire hace que consumas más combustible.
Por último, comprueba que las escobillas del limpiaparabrisas están en buen estado, ya que los cambios de temperatura endurecen la goma. Cámbialas si es necesario y rellena de agua el depósito del limpiaparabrisas para que cumpla su función correctamente.